Resumen de noticias: segunda semana de Abril

Huevo de DarwinPartimos este resumen con una noticia apropiada para la Pascua. En el mes de Febrero, Liz Wetton, voluntaria de la colección oológica de la Universidad de Cambridge (Inglaterra), descubrió entre los especimenes un pequeño huevo color chocolate con un nombre escrito en el cascarón: C. Darwin. Se trata del único huevo que queda de la colección del Beagle y que se daba por perdido. El director de la colección ornitológica, Mike Brooke, constato más tarde que el espécimen había sido donado por Frank Darwin, hijo de Charles Darwin. El espécimen fue colectado en Maldonado, Uruguay, durante el viaje del Beagle y pertenece a un tinamú o perdiz sudamericana. A partir de las notas históricas, se pudo constatar incluso que la fractura que presenta la cáscara fue causado por el mismo Darwin, al colocar el huevo en una caja demasiado pequeña. Puedes leer una nota en la página de la BBC.

Una antigua serpiente gigante fue hallada en La Guajira, Colombia. Titanoboa cerrojonensis es una de las serpientes más grandes que se han descubierto hasta la fecha, alcanzando entre 12 y 15 metros de longitud (en contraste la serpiente más larga de la actualidad, la Python reticulatus, solo alcanza los 9 metros). Se trata de un miembro de la familia Boidae, a la que pertenecen las constrictoras modernas y data del Paleoceno Temprano, solo 5 millones de años después de la extinción de los dinosaurios. El gran tamaño de Titanoboa ha sido interpretado como señal de altas temperaturas en las áreas tropicales durante el Paleoceno, lo que concuerda con las estimaciones generales que muestran temperaturas medias más altas que las actuales durante el Paleógeno (periodo usualmente llamado “mundo invernadero”). Si bien la descripción de Titanoboa fue publicada en Abril en la revista Nature, solo esta semana se publico un artículo en Scientific America (por cierto, con un error en el titulo). También pueden ver una nota más antigua en español en Terra.

Estromatolitos precámbricosLos depósitos de níquel señalan que la Gran Oxidación estuvo acompañada de una caída en los niveles de metano en la atmósfera. Durante los primeros 2800 millones de años después de la formación de la Tierra, el oxigeno era un elemento raro en la atmósfera. La aparición de las primeras bacterias oxigénicas (como las cianobacterias, que producen oxigeno durante la fotosíntesis) produjo lentamente la acumulación de este elemento, hasta que hace unos 2400 millones de año se produjo la Gran Oxidación, a partir de la cual los niveles de oxigeno en la atmósfera aumentan rápidamente. En una primera fase, el oxigeno produjo la oxidación del hierro que se hallaba disuelto en los océanos, lo que produjo su precipitación y la formación de los grandes depósitos de hierro en bandas (estos son los depósitos actualmente explotados para la obtención de este metal). Un nuevo estudio de las bandas de hierro, señala que hace unos 2700 millones de años los niveles de níquel en los océanos comenzaron a declinar. El estudio señala que la caída en los niveles de níquel pudo ocasionar una reducción de las bacterias metanogénicas (productoras de metano), ya que estas bacterias utilizan este metal en sus reacciones químicas. Desde hace tiempo se sabe que la presencia de metano en la atmósfera primitiva dificultaría la acumulación de oxigeno gaseoso, pues al combinarse ambos gases de produce dióxido de carbono. Este estudio sugiere que la disminución del níquel pudo llevar a la disminución del metano, lo que finalmente habría permitido que el oxigeno se acumulara en la atmósfera. Si bien existían explicaciones alternativas, este es uno de los escenarios más plausibles y a diferencia de la mayoría de las hipótesis previas, esta se basa directamente en la evidencia geológica. Puedes ver un artículo en ScienceDaily y el resumen de la publicación en Nature.

Eliminar la presión selectiva de los insecticidas podría ayudar a acabar con la malaria. La malaria o paludismo es una enfermedad parasitaria trasmitida por mosquitos y que causa anualmente la muerte de entre 1 y 3 millones de personas en el mundo. La mayoría de los esfuerzos por controlar esta enfermedad, se han centrado en la exterminación de los mosquitos mediante el uso de insecticidas de rápida acción, pero un nuevo estudio sugiere que este podría ser un enfoque equivocado. Los pesticidas utilizados actualmente son de amplio espectro, atacando a toda la población de mosquitos y generando una fuerte presión selectiva a favor de la aparición de resistencia a los químicos. El estudio plantea que para crear insecticidas “a prueba de evolución” (es decir, que no generen resistencia) que acaben con la malaria, se debe optar por el uso de agentes que causen un efecto retardado y ataquen solamente a los mosquitos adultos. Se sugiere que al no interferir con los ciclos reproductivos del mosquito, se reduciría la aparición de resistencia. A partir de modelos matemáticos, los autores muestras que atacando solo a los adultos la transmisión de la malaria se reduciría en un 95% y el desarrollo de resistencia se vuelve casi inexistente. Este método seria útil contra la malaria, por que solo los adultos transmiten el parásito, pero esto no reduciría la población total de mosquitos. Puedes leer un artículo en ADN.es o ver el trabajo completo en PLOS Biology.

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Finalmente, una noticia del ámbito evolutivo. Desde hace tiempo los biólogos evolutivos han demostrado como el ambiente influye en la aparición de nuevas especies, pero por primera vez un experimento muestra como las especies influyen en la evolución de los ecosistemas. Para el experimento se utilizaron tres variedades del espinoso (Gasterosteus aculeatus), un pez de agua dulce en tanques que reconstruían su ambiente natural. Las tres variedades poseen diferentes preferencias alimenticias: una se alimenta en la columna de agua, otra se alimenta en el fondo y otra se alimenta en ambas zonas. Luego de solo 11 semanas, se observaron diferencias importantes en las variables ecológicas estudiadas. Las estrategias alimenticias de cada variedad afecta, como es de esperar, la abundancia de presas en el nivel de preferencia; pero también afecta el crecimiento de las plantas. Esto se observo en el tanque que contenía a las variedades que se alimentan en la columna y en el fondo, en el que se producían más desechos que enturbiaban el agua, reduciendo la cantidad de luz disponible para las platas, por lo que crecían menos. Efectivamente se trata de evidencia que muestra que así como el medio ejerce presión sobre los organismos, estos a su vez alteran a los demás y modifican a su entorno. Puedes hallar un artículo en ScienceDaily y el resumen del estudio en Nature.

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