El show de Ida: Darwinius, evolución y la historia de los primates

darwiniusmasillaeEl 19 de Mayo pasará a la historia de la paleontología como el día en que nació una diva. Su nombre Ida, una primate hembra de 47 millones de años cuyos restos fósiles fueron descubiertos en 1983 en Messel, Alemania. Ida fue descrita formalmente como un nuevo género, bautizado en honor del bicentenario del natalicio de Charles Darwin: Darwinus masillae. Pero… ¿Que convirtió a Ida en una súper estrella? ¿Es realmente un hallazgo revolucionario? Veamos.

Google Darwinus El “eslabón perdido”

Prácticamente todos los medios de noticias han publicado comentarios y reportajes acerca de Ida, convirtiéndola de la noche a la mañana en una estrella más del reducido salón de la fama de los fósiles, un exclusivo club regido por damas, que incluye a Sue la Tyrannosaurus y a la celebridad por excelencia Lucy la Australopithecus. La popularidad de Darwinius a sido tal, que el buscador Google ha adornado su logo con el fósil (privilegio usualmente reservado para grandes efemérides y eventos como las olimpiadas). La prensa mundial a acogido a Ida como una verdadera celebridad, escapando de las páginas científicas para ser parte de los titulares:

“Presentaron al eslabón perdido” La Razón (Argentina)
“Identifican fósil de 40 millones de años como eslabón perdido en la evolución humana” La Tercera (Chile)
“Científicos descubrieron el antepasado más primitivo de los humanos” Cooperativa (Chile)

Estos titulares dan a entender que Ida representa un avance significativo en nuestro entendimiento sobre la evolución humana e invocan aquella popular pero poco adecuada metáfora evolutiva de mediados del siglo XIX: el eslabón perdido.

La idea de que la evolución puede ilustrarse como una cadena es errada, pues no representa la verdadera complejidad de este fenómeno. Como el mismo Darwin sugirió, las relaciones evolutivas pueden ser mejor ilustradas a través de un diagrama en forma de árbol, con un punto de origen común que se divide sucesivamente en forma dicotomica (es en efecto una estructura fractal).

La idea de una cadena evolutiva alude a dos conceptos poco adecuados sobre la evolución: la direccionalidad y la linealidad. La evolución no es direccional, es decir, no va en un sentido único he irrefrenable. Esto diferencia al árbol evolutivo de la famosa escala natural de los filósofos clásicos, que ordenaba la existencia en un sentido único de lo más “simple” a lo más “complejo”. Cada organismo es complejo en si mismo y no se disponen como peldaños inamovibles que tienen como ultimo fin llegar al hombre. El hombre no es el pináculo de la evolución y su existencia no es un hecho que hubiéramos podido predecir estudiando la larga sucesión de ancestros que posee. La mutación es aleatoria y la selección puede actuar en formas direccional, estabilizadora o disruptiva, pero en suma el resultado no es siempre predecible ni invariable. Si bien los árboles evolutivos suelen presentar una polarización (a la izquierda las formas más básales y a la derecha las mas derivadas), esta es especifica para cada estudio y para el linaje estudiado, sin representar necesariamente un sentido absoluto.

Así como el sentido en que se dirige la evolución no es único o predecible, tampoco puede ilustrarse como una línea recta. Cada linaje de organismos posee su propia historia evolutiva, que puede rastrearse hasta el punto de convergencia con cualquier otro organismo vivo o extinto, pero que a su vez posee una sucesión de ancestros propios no compartidos con otros linajes. Por ello una representación arborescente es más adecuada que una lineal. Es más, el árbol evolutivo es tan complejo e intrincado que existen ramas que se fusionan luego de haber divergido anteriormente (las ramas de las bacterias se unen a la de los eucariontes al menos dos veces, originando las mitocondrias y cloroplastos).

Solo al tratar de diagramar la historia evolutiva de una especie única, como por ejemplo del Homo sapiens, podemos aproximarnos a una representación lineal que en retrospectiva podría verse como una secuencia lógica y perecible, pero que como ya hemos mencionado, no se ha formado de ese modo. Aun en este caso, esta “cadena” estaría compuesta de innumerables especies dispuestas como “eslabones” que irían desde LUCA (el teórico “Last Universal Common Ancester” o Ultimo Ancestro Común Universal) hasta el ser humano moderno. Existe la posibilidad de hallar fósiles de nuestros ancestros directos, así como existe la posibilidad de hallar por accidenten la tumba de nuestro tátara tatarabuelo en un cementerio; pero evidentemente resulta difícil determinar esta relación con certeza (como ocurriría en caso de que el apellido de nuestro tátara tatarabuelo fuese diferente al nuestro). En efecto no existe “un eslabón perdido”, si no posiblemente miles o millones de ellos para una sola especie. Pero el no disponer de los restos directos de nuestros ancestros o el no poder confirmar cabalmente nuestro parentesco, no significa que no hallan existido ni que no pudiéramos llegar a reconstruirlos con cierta certeza (después de todo, la mayoría de nosotros no sabe mucho sobre sus parientes lejanos y sin embargo sabemos que existieron y posiblemente de donde proceden). Las relaciones entre organismos pueden ser determinadas estudiando a los organismos del presente y del pasado, permitiéndonos conocer los puntos de divergencia entre cada especie y construir el así llamado árbol de la vida.

En síntesis: (1) la evolución de la vida es arborescente y no lineal; (2) la evolución no es un proceso direccional ni lineal, aun cuando en retrospectiva pueda parecerlo; (3) aun cuando una especie posee una única serie de ancestros, la probabilidad de disponer de sus restos físicos o de poder identificarlos con certeza es casi nula; y (4) el no disponer de dichos restos no es impedimento para poder reconstruir nuestra historia evolutiva.

Entonces ¿Cómo se relaciona Darwinius con el ser humano?

La exacta relación de Ida con los seres humanos es aun muy incierta, particularmente por que pese a que el estudio encabezado por Jens Franzer del Instituto de investigación Senckenberg presenta una detallada descripción anatómica, no incluye un análisis filogenético (es decir, no se analizaron sus relaciones evolutivas). Esto ha sido uno de los puntos más controvertidos del estudio.

En base a un exhaustivo estudio morfológico los autores han concluido que Darwinus pertenece a un extinto linaje de primates llamados Adapoidea (antiguamente llamados Adapiformes). Este grupo de primates se conoce desde 1821, año en que Geroge Cuvier describió a Adapis, el primer género de primate fósil descrito en el mundo. Se trata de primates con apariencia similar a la de los actuales lémures, conocidos desde el Eoceno Temprano hasta el Mioceno Tardío y que vivieron en Europa, Asia, África y Norteamérica. Los estudios filogenéticos que han incluido a los adapoideos los han ubicado como parte de los Strepsirhini (ej. Gingerich 1980, Kay et al. 1997), el linaje de los lémures, e incluso han llegado a ser considerados como primates aun más básales (ej. Andrews 1988).

Evolucion Primates

Si Ida pertenece a un linaje ya conocido de primates que estaría más relacionado con los lémures… ¿que relación tiene con la evolución humana? Aquí es donde radica la controversia. Según Franzer y colaboradores, Darwinius sugiere que los adapoideos pertenecerían a los Haplorhini, el linaje de los monos y simios. Esto relacionaría lejanamente a Ida con los humanos, pero también con los gorilas, los monos y los tarseros. De hecho, Ida estaría más lejanamente emparentada con los humanos que cualquier haplorino viviente. El estudio señala que Darwinius posee al menos seis caracteres morfológicos que lo vinculan con los Haplorhini, incluyendo la ausencia del peine dental y de la garra de aseo típicos de los Strepsirhini. Brian Switek plantea en forma clara el defecto de esta propuesta en su blog: “El problema es que han usado un único género, Darwinius, para cambiar la posición de un grupo entero sin usar ningún análisis cladistico! Esto no es buena ciencia”. Sin análisis cladistico la hipótesis de que los adapoideos pertenecen a los Haplorhini no puede ser evaluada y un análisis de este tipo debe incluir a otros adapoideos.

De momento, los estudios disponibles sugieren que los Adapoidea pertenecen a los Strepsirhini y por lo tanto Darwinius solo poseería un lejano parentesco con los simios verdaderos. Esto descartaría a Ida como un ancestro directo de los humanos o de sus linajes más próximos.

Ida: ni tan antigua, ni tan especial

Tal vez estarán pensando: pero si Darwinius no fuera el ancestro directo de los humanos, al menos es el primate más antiguo. Pero en realidad, no lo es. Altiatlasius del Paleoceno Tardío de Marruecos es el primate más antiguo conocido hasta la fecha, unos 10 millones más antiguo que Ida. El registro de los primates incluso podría extenderse hasta el Cretácico Tardío, tiempo para el cual se conoce el género Purgatorius que ha sido relacionado con los ancestros de los primates e incluso con los Haplorhini. De hecho durante el Eoceno, tiempo en que vivió Darwinius, ya existían al menos cinco familias de primates: Omomyidae, Microchoeridae, Tarsidae, Adapidae y Notharctidae.

Fosiles de Messel También pueden pensar que el fósil es extraordinario por su conservación que incluye la mayor parte del esqueleto, impresión de tejido blando y hasta el contenido estomacal. Pero en realidad este estado de conservación es relativamente común en los fósiles de Messel. Muchos de los vertebrados descubiertos alli se encuentran articulados. Gases tóxicos liberados periódicamente del lago que cubría Messel durante el Eoceno, producían la muerte súbita de muchos animales que caían en el agua y eran cubiertos por los finos sedimentos orgánicos, brindaron las condiciones perfectas para la conservación de los cadáveres. Cocodrilos con sus escudos dérmicos, aves con sus plumas, mamíferos con pelaje y contenido estomacal e insectos que aun conservan colores metalizados son parte de los tesoros hallados en Messel. Sin duda se trata de una localidad extraordinaria, pero Darwinius es solo uno más de los bellos fósiles hallados aquí.

¿Será entonces que Ida es el primer primate hallado en Messel? De hecho al menos tres especies de primates bien conservados ya habían sido descritas en Messel, incluyendo especimenes muy completos del género Europolemur. Todos los primates conocidos en Messel son apoideos, de la misma familia y subfamilia que Darwinius, por lo que Ida no aporta mucho a biogeografía de estos animales. Ida es especial entre estos hallazgos por encontrarse más completo aun que otros especimenes previamente conocidos para la localidad, pero este es un titulo que probablemente no amerite la batahola generada hasta ahora.

Farándula paleontológica

¿Entonces por que se ha generado tanto comentario sobre Ida? Aun que muchas veces es la prensa quien exagera y mal interpreta la información, esta vez el equipo investigador de Darwinus tiene un buena parte de culpa en como se ha difundido la información.

La página oficial de Ida reboza de halagos y vítores sobre el espécimen realizados por los autores del trabajo, como si se tratara de recomendaciones para un best seller. “Es realmente una especie de piedra roseta” dice Philip Gingerich de la Universidad de Michigan. “Este fósil rescribe lo que entendemos de la evolución humana” dice Jörg Habersetzer del Instituto de investigación Senckenberg. “Cuando se publiquen los resultados, será como si un asteroide goleara la tierra” asegura el primer autor del trabajo Jens Franzer.

La página de Darwinius es solo parte del merchandising creado por los investigadores. Un documental, un libro y una gran rueda de prensa han sido ofrecidos por el equipo. Tan mediática fue la presentación de Ida que BBC Mundo tituló: “No es Madonna ¡Es un fósil!”. El coinvestigador Jorn Horum de la Universidad de Oslo dijo: “Creo que fue un buen lanzamiento (…) lo que hicimos esta vez, y por primera vez, fue empaquetar todo junto y presentarlo todo el mismo día. Ciertamente es algo nuevo en el campo de la ciencia“. También señaló que “Cualquier banda Pop haría lo mismo. Cualquier atleta haría lo mismo. Debemos empezar a pensar de la misma forma en ciencia”.

No esta de más decir que no muchos investigadores están de acuerdo con este enfoque. El doctor Salvador Moyá señalo a BBC Mundo que “No se puede tergiversar la información básica que contiene y que da el fósil, esto es un elemento absolutamente determinante”. Los blogs están llenos de comentarios al respecto. El PaleoFreak ironiza que “Es la estrategia perfecta para que los lectores y televidentes desconfíen de toda esta parafernalia y sospechen que se les está queriendo vender una moto”. P.Z. Myers, alias Pharyngula, comenta que “Esta moda es una mala noticia, no porque Ida no sea importante, sino porque perjudica a la mayor parte de los registros fósiles”. Brian Switek, alias Laelaps, señala que “Este trajo trató de abarcar tanto tan rápidamente y contenía tantas deficiencias que honestamente me pregunto por qué se permitió que se publicarán en este estado”. Matthew Nisbet dice “Esto empezó con el equipo científico y sus patrocinadores, que han suministrado el lenguaje, las imágenes y el roll out“.

Sinceramente espero que esta moda no haya llegado para quedarse, pues definitivamente la ciencia no es igual que la música pop o que el deporte profesional. La ciencia buscan alcanzar la objetividad, la tergiversación y la exageración solo entorpecen el entendimiento de los hechos científicos e imposibilitan distinguir entre hechos e interpretaciones. La difusión es fundamental en las ciencias, pero el respeto al público es básico. Adornar la verdad difícilmente sea la forma de enseñar a las masas, por muy redituable que pueda ser.

Referencias

Andrews P (1988) A phylogenetic análisis of the primates. En The Phylogeny and Classification of the Tetrapods, Benton MJ (ed). Clarendon Press, 2(35B): 143-175.

Franzen JL, Gingerich PD, Habersetzer J, Hurum JH, von Koenigswald W, Smith BH (2009) Complete Primate Skeleton from the Middle Eocene of Messel in Germany: Morphology and Paleobiology. PLoS ONE 4(5): e5723.

Gingerich PD (1980) Eocene Adapidae, paleobiogeography, and the origin of the South American Platyrrhini. En Evolutionary Biology of the New World Monkeys and Continental Drift, Ciochon RL y Badgeley CE (eds). Plenum, pp. 123-138.

Kay RF, Ross C y Williams BA (1997) Anthropoid Origins. Science 275(5301): 797 – 804

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